1989

 

ANTIGUA Y REAL COFRADÍA DE MARIA SANTÍSIMA

NTRA. SRA. DE LA ESTRELLA

PATRONA DE NAVAS DE SAN JUAN (JAÉN).

año 1989

Pedro Olivares Segura

Presentación

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PREGÓN

 

Real y muy ilustre cofradía, dignísimas autoridades, reverendo cura párroco y queridos

naveros todos en el amor a la Virgen de la Estrella.

 

Quisiera, ante todo, dar las gracias al señor cura, a mi primo, como Hermano Mayor,

ya toda la Junta en general por haberse acordado de mi persona para convocaros a

todos en estas fiestas que celebramos; pues dentro de mis cortos conocimientos, y con el

lógico miedo de no ser yo la persona idónea para tan grandes menesteres, no podía ne-

garme a la confianza que en mí habéis depositado.

 

 

Y así, con el deseo de que mis palabras no sean un borrón para la excelente trayecto-

ria de todos aquellos pregones que tan maravillosamente habéis dedicado anteriormen-

te a mí...

 

Sean mis primeras palabras dedicadas a la Santísima Virgen para agradecerle y

pedirle que ilumine a este siervo suyo, que tiene la grandeza de ser el humilde pregone-

ro de esta numerosa familia que somos todos los hijos de este pueblo de "El Condado"

alegre y acogedor --en donde tantas y tantas personas que llegaron de fuera hicieron de

él su pequeña, pero más querida patria, y que se baña dentro del aroma de sus olivares,

en cuyo sitio se encuentra el camino más directo para llegar a ese lugar donde Jesús nos

espera, el que de una forma tan majestuosa nos ha puesto de guía a esa mujer tan

maravillosa llamada Estrella.

 

Ella, que no sabe de razas ni de clases y que sólo sabe de amor y de paz, está siempre

en cada uno de nosotros porque sabe que todos somos sus hijos y que todos la necesita-

mos, pues nadie mejor que Ella sabe del sufrimiento de la vida. Ella, que supo ser la

Madre de Dios y tuvo el don y la gracia divina de ser la más humilde y sencilla de todas

las mujeres, dándonos ejemplo de bondad y ternura para tener a su Hijo en la más

pobre intimidad.

 

Queridos naveros: Esta mujer, de tan infinitos dones, tiene también el orgullo de ser

la Madre de todos nosotros. Además, Ella, que padeció el sufrimiento de la muerte de

su Hijo en la cruz, aquí milagrosamente también supo padecer y sufrir para damos

ejemplo al pueblo de sacrificio y dolor cuando fue recogida en la encina, cubierta de

pena, por don Andrés Herrera Cómez, vecino de la villa de Sabio te, pueblo hermano en

el corazón de la Virgen.

 

¡Qué gran satisfacción la nuestra al tener como madre a la Madre de Dios, a María

Santísima de la Estrella!

 

Yo me preguntaría mí mismo:

 

¿Qué serías, pueblo de Navas, Como una rosa marchita:

sin tu Estrella, sin su amor? sin aroma y sin color.

Y es que la Virgen es para el pueblo de Navas ese limpio y maravilloso rosal en el

que las rosas, además de color, tienen vida eterna.

 

¡Qué raíz más pura y profunda, que da vida a un pueblo que te adora y venera desde

lo más hondo de sus entrañas!

 

 

Por eso nosotros celebramos el Día de la Madre el uno de mayo; pero, como

andaluces que somos e hijos apasionados, 10 hacemos dos o tres días, pues Ella se

merece todo de sus hijos.

 

Y así, unas semanas antes ya, empieza a prepararse la revista "Stella": una revista

que, gracias a la voluntad de varias personas, año tras año aporta su granito de arena

para bien de nuestra Romería.

 

Igualmente, un grupo de mujeres se dedica a preparar las cintas y repartirlas para

que con la colaboración de la mayoría del pueblo todos los años hagan de esas cintas

esos preciosos y delicados estada les de madroños, símbolo y orgullo de una tradición

navera.

 

También hay que destacar el estadal que se borda puntada a puntada con ese

delicado gusto que la mujer de Navas tiene para fabricar esas rosas y margaritas que

parecen --más que hechas-- puestas de la misma naturaleza. Lástima que tan destacado

símbolo vaya cada año a menos.

 

Mocita de Las Navas,

preparas tu bastidor

para bordar con amor

y con miles de puntadas.

Tus flores seleccionadas

para el galante romero

sepa lucir con esmero

en su pecho el Esiadal,

que supiste fabricar

con un fervor placentero.

 

Llegamos al 30 de abril. El pueblo se ha vestido de gala. Hay algo de inquietud

cuando, a las doce del mediodía suenan las campanas anunciando que ha llegado otro

Mayo -casi ná--. De nuevo, la Romería. El pueblo se hace pequeño. Muchos no paran de

preguntarse de dónde llegan tantos coches y autocares, pues llegan de todos los puntos

de España dispuestos a rendir un nuevo homenaje a nuestra Reina.

 

 

La tradicional noche de los "mayos", con el alumbrado de esta brillante noche y el

colorido de la luminosa fuente en la puerta de la Iglesia, y con la banda de música se

entonan los primeros cantos a la Virgen: los "mayos", con su típico aire de jota inician de

una forma clara la Romería. Hay que estar aquí para saber lo que se siente; es tanta la

emoción que algunos cantan y lloran a la vez: Quizá llega el recuerdo de ese querido

familiar que no ha podido venir.

 

Vivir esto es algo especial, es la noche en la que todos nos sentimos jóvenes, algunos

con los recuerdos; es la hermosa noche en la que no existe nada más que alegrías; las

rondallas cantan alegremente y los mayos se escuchan por cada una de las calles de

nuestro querido pueblo.

Por eso

La noche viste de gala

y la intimidad se siente;

se ve ternura y amor,

y canta mayos la fuente.

No es fácil imaginar

el ambiente que esto ofrece;

todo el pueblo canta unido

a una Estrella que aparece;

va vestida de coqueta

en este abril que se pierde

para oir las serenatas

que sus romeros le ofrecen.

 

 

Al amanecer, el día 1, la "diana" --que no para de recorrer nuestras alegres calles con

el eco de sus mayos y pasacalles-- va despertando a una pequeña parte de personas,

pues la mayoría no ha dormido en toda la noche, y la mujer de Navas apenas tiene

tiempo para poner el vestido de gitana o el traje campero a los niños.

A las diez de la mañana, y desde la puerta del Ayuntamiento y la Parroquia, hay

desfile de autoridades: párroco y cofradía, acompañados de una enorme cantidad de

romeros que entonan alegremente la variedad de sus mayos, como

 

El primer día de mayo

es de rango y gallardía ...

Es la Virgen de la Estrella

la que más altares tiene ...

A todos los emigrantes

 

 

Las carrozas que acompañan el festejo van cuidadosamente engalanadas y las mo-

zas y mozos lucen sus típicos trajes de volantes y camperos; el paseillo llega hasta la

calle de la Cruz, que enlaza con el camino de "La Estrella".

 

A continuación, la salida al Santuario algunos todavía la hacen por el camino, bien

por conservar la tradición, o bien por ofrecer a la Virgen la dureza de su recorrido en

agradecimiento de los favores que de Ella recibe.

 

Pero, en general, ahora se utiliza la carretera. Las enormes caravanas que se produ-

cen debido a tanta multitud, hace que desde los mismos vehículos se divise el llano, que

se nos muestra alegremente engalanado, pues parece un exquisito escaparate en donde

las tiendas de campaña se dan la mano unas con otras dentro de esa hermosa llanura

que se va haciendo pequeña.

 

La ermita, acompañada del pilar donde los caños claman sus alegrías, dan otra

alegre nota al enorme colorido, que es bañado por el aroma de todas sus flores.

Ya en el Santuario y con la dulce sonrisa de la Virgen y la satisfacción de ver cómo en

la Santa Misa apenas cabe un alfiler, en donde la fe brota y se fortalece con las oraciones

yel silencio para escuchar atentamente la Palabra de Dios.

 

Mientras, en la puerta no para de oirse continuamente "yo quiero otra docena, tres

llaveros, dos estampas" ... todos quieren el recuerdo de la Virgen, algunos para llevarlo

hasta los últimos rincones de nuestras fronteras.

 

Rodeado de tantas alegrías y echando la vista atrás, me llega el recuerdo de aquellos

años en los que en todos los cortijos del término --"Cañada de Úbeda", "Las Cañás", "Los

Granaíllos", "El Tostadero","El Vadillo", Los Salidos", "Víllora'', "La Colonia", "La Grame-

sol", "Losillas", "Los Charcones", "Los Pérez", "Olvera" y "Los Sanjuanes": todos, en gene-

ral, hacían año tras año una romería distinta a la de ahora, en donde se destacaba la

elegancia de sus caballerías, que mucho antes ya las estaban preparando; y además

guardaban sus ahorros para que a nadie le fal tara el clásico hornazo, la tortilla de patatas

y la fiambrera del chorizo.

 

Los que ya sois mayores y recordáis todo esto, quizá penséis aquello que Jorge

Manrique nos decía en sus Coplas: ..... cualquier tiempo pasado fue mejor .,".

Hoy, con el paso del tiempo, todo se ha ido transformando, pero el amor a la Virgen

y la fe a nuestra tradicional Romería sigue intacta.

 

Y así, de una manera especial y con la inmensa multitud tremendamente agrupada,

esperamos la llegada de la procesión que después del Santo Rosario, como cada año, la

Virgen sale a contemplar su inmenso rebaño que con cantos, vivas y piropos del adoran

contínuamente. Muchos fieles no paran de acercarse a la Virgen para besar y tocar su

manto. Los aplausos y los mayos entre baile y baile demuestran la grandeza del hermoso

día.

Ya sale del Santuario

nuestra Virgen de la Estrella,

que con su cara tan bella

parece un escapulario.

Los fieles tras el rosario

la llevan hacia su encina;

hasta las flores la miman

al contemplar con fervor,

la bendicen con su olor

a la Pastora divina.

 

AsÍ, a la caída de la tarde y con la subasta, se da por finalizado este primer día.

 

El segundo es un retrato del primero, pero con una dedicatoria que dice:

 

Se escapó la Romería

por el olivar lejano;

dame vida, Madre mía,

que quiero, año tras año,

ser tu siervo, tu romero

y darte siempre la mano.

 

Pero nos queda un tercer día, el denominado día de la tranquilidad y de la oración. Es,

posiblemente, el más hermoso; pues durante toda la mañana hay fiestas religiosas en la

ermita; en el pueblo se está preparando la llegada de la Virgen, que por la tarde en

procesión será trasladada del Santuario a la Iglesia del pueblo a hombros de sus fieles.

 

Por el camino, y desde la fuente de "El rosal", la Virgen echa su bendición a montones

de emigrantes que han retrasado su viaje para despedirla. Los devotos durante todo el

camino no paran de mirarla y piropearla hasta llegar a "La Cruz", donde es esperadsa por

una enorme muchedumbre; allí se canta la "salve" y después, pasado "el chiringote", se introduce

en las calles del pueblo que la conduce hasta la Iglesia, en donde las campanas doblan y redoblan

sus alegrías.

 

Los balcones y ventanas están cubiertos por prendas que indican el alegre recibi-

miento a la Virgen.

 

El pueblo entero vive la entrada de su Patrona; todos, sin ninguna excepción, han

salido a recibirla; desde los balcones no paran de caer pétalos de rosas sobre su manto

hasta llegar ala puerta de la Iglesia.

 

Yo en ese momento quisiera hacer un llamamiento a toda la juventud para decirles

que no todo es tan fácil como se lo imaginan, y que cuando sus padres les recriminan

algunas de sus actitudes se puede conseguir con el amor a la Virgen y una convivencia

cristiana.

 

También quiero --y de una manera especial- pedirle a la Virgen por todos vosotros

para que os proteja de este oscuro mundo en el que nos desenvolvemos todos y en el

que la juvend por su bisoñez e inexperiencia se lleva la peor parte y no se da cuenta de

que el peligro les acecha contínuamente.

 

Quisiera en este momento recordar una de mis últimas poesías, que tiene como

título "Que no se apague tu Estrella":

 

Hay ternura infantil

en la aurora quieta,

el olivo tiende

sus brazos a la tierra.

Una suave brisa

cubre la sementera,

rayos de sol plateados

secan la mojada hierba,

un manantial recita

sus cantos de primavera,

pájaros de rama en rama

el horizonte contemplan,

y se huele el aire dulce

que han dejado las abejas,

y un mendigo gorrión

'perdido va en las tinieblas,

le dice a una golondrina:

- ¿Qué buscas en primavera,

que has venido dulcemente

y a la altura te elevas?

- Yo quiero ver una Estrella

para iluminar mi senda.

y le dijo el gorrión:

yo nunca he visto una Estrella.

Pregunta la golondrina:

- ¿ No cantas nunca,

no cantas?

Seguro tampoco rezas:

esto y otras muchas cosas

sirven para la vida eterna.

-No rezo ni canto yo

ni existe la vida eterna;

es mejor no trabajar,

destrozar la sementera.

Pero tú, que eres tan lista,

explícame que yo sepa

la senda de tu camino,

algo de la vida eterna.

-Pues no la conozco aún,

pero dicen que es muy bella.

Es vivir en un lugar,

según me decía mi abuela,

donde la tierra es muy rica,

donde nadie se lamenta,

donde nunca existe el mal

ni tampoco la tristeza.

Mi abuela decía también

(según quiero recordar)

que si bien no caminas

la Estrella se apagará.

Reflexionó el gorrión ...

-Quiero aprender a rezar,

golondrina, si me enseñas,

y cantar alegremente

A todos yo les diré

aquello que tú me enseñas,

ese camino tan limpio

que iluminaba esa Estrella.

Porque yo quisiera ver,

golondrina, si pudiera,

ese lugar delicioso

que te contaba tu abuela.

 

 

Nosotros hemos tenido la suerte de tener siempre esa luminosa Estrella, dándonos

la más clara y pura luz que ilumina nuestro sendero.

 

Por eso, yo os convoco a todos el día de la Cruz a que recéis todo el año a la Virgen,

pues Ella es siempre generosa con nosotros y premia nuestras oraciones.

 

También os quiero desear a todos en estas fiestas que comenzamos, que se colmen

todas las ilusiones que en ellas hemos depositado.

 

Y ya, para terminar y en nombre de todos los naveros, quisiera decir:

Gracias, Señor Jescuristo,

en nombre del pueblo entero,

que nos diste como Estrela

a la Reina de los Cielos,

Madre tuya, Madre nuestra

y Madre del Universo.

Muchas gracias a todos.

 

PEDRO OLIVARES SEGURA.

Navas, primavera 89 .