2013

 

ANTIGUA Y REAL COFRADÍA DE MARIA SANTÍSIMA

NTRA. SRA. DE LA ESTRELLA

PATRONA DE NAVAS DE SAN JUAN (JAÉN).

año 2013

FERNANDO GONZÁLEZ Y SERRANO

PRESENTACIÓN

 

Es costumbre no escrita que la elección de la persona que habrá de ser el Pregonero de la RomerIa de la Virgen de la Estrella se haga pública a mediados de noviembre para que pueda disponer de tiempo suficiente y ela- borar sin prisas el texto del que es el primer acto que anuncia el comienzo de una nueva RomerIa. Este año, por circunstancias de todos conocidas -la elección, nombramiento y toma de posesión de la nueva Junta de Gobierno de la CofradIa de la Virgen de la Estrella-, la designación del Pregonero se ha dado a conocer más tarde de lo habitual. Y la persona elegida para Pregonero de la RomerIa del presente año de 2013 ha sido Fernando González Serrano, quien me ha pedido que haga su presentación

como tal en “Stella”, Anuario de la CofradIa de la Virgen de la Estrella, y en el Pregón que tendrá lugar en la tarde noche del próximo 30 de abril.

 

Según cuenta en su propia semblanza, como autor del libro que recientemente ha visto la luz con el tItulo “Historia de la Cruz Roja. Tomo I. Cruz Roja Internacional” (páginas 207 a 214), Fernando “fue ofrecido por su ma- dre, doña Julia, a la Virgen de la Paloma en la iglesia del mismo nombre días después de su nacimiento, según una antigua costumbre entre las madres madrileñas”. Gran parte de los primeros doce años de su vida transcurrió entre idas y venidas diarias a un colegio de la calle Bailén, en correrIas con su pandilla de amigos por las Vistillas y el Cuartelillo lindante con la iglesia de San Francisco el Grande, en sesiones de cine en La Latina, Odeón, Progreso…, y en caminatas al rIo Manzanares para darse algún que otro chapuzón en sus aguas o adentrándose hasta el alucinante y bullicioso centro del Madrid de los Austrias. De pronto, el escenario de su infancia desaparece como por arte de magia para formar parte del tesoro de los recuerdos y vivencias de sus años de infancia hasta apenas cumplidos los doce años. Porque en 1952, su padre, Don Félix A. González González, casado con doña Julia Serrano MartInez, se trasladarIa con sus hijos Fernando, Alberto y Félix, al pueblo de La Guardia, en la provincia de Jaén, donde nació su hermana Julia, para ocupar el cargo de Secretario de su Ayuntamiento. Y cuando apenas habIan transcurrido tres años del traslado a La Guardia, en los que a Fernando le dio tiempo para trabajar de aprendiz de “Lorenzo el mancebo” en la farmacia del pueblo y de “fichar” como defensa izquierdo por el equipo local, en 1955 la familia levanta el vuelo y aterriza en Navas de San Juan, donde don Félix ejercerIa como Secretario de este Ayuntamiento siendo Alcaldes Tomás Sanz y Mateo Pérez Rojas.

 

A veces, cuando repasamos nuestra vida desde la distancia y la perspectiva que dan los años -ahora que ya son muchos los vividos y solemos hacerlo con relativa frecuencia- descubrimos que los acontecimientos que entonces creIamos que echarIan por tierra nuestros planes en un momento determinado se convertirIan en motivo de encuentro con personas inesperadas que darIan un giro a nuestra vida. Y asI sucedió durante aquellos apenas seis años -desde 1955 a 1961- que duró la estancia de la familia de Fernando González en Navas de San Juan. Porque aquI, en la Academia de don Nicolás y don José, Fernando comenzó y terminó los estudios de Bachillerato, en expresión de entonces. Y por aquellos años pero un poco antes, en 1952, también habIa llegado a Navas de San Juan un sacerdote joven, don Francisco Barredo, que dejarIa una profunda huella en la vida de un numeroso grupo de jóvenes y de mayores por su dedicación y entrega. Fernando se añadirIa a su llegada al grupo que con doce años habIamos quedado “enganchados” a la sotana de aquel “curilla”, como cariñosamente lo llamaba el Prior, don Francisco del Moral. Y aparecieron en su vida Manolo Valenzuela, Pedro Hermosilla, Juan Pedro, Juan y Juanito -“los Olivares”-, Francisco Requena, José Antonio Paterna, Antonio Quesada Menduiña…, y un sin fin de gente joven, “muchachos y muchachas” como se decía entonces, adolescentes muchos de nosotros y ya jóvenes otros tantos chicos y chicas. Pero “la vida es la vida”. Y don Félix levantó de nuevo el vuelo para trasladarse con su familia, primero a Monachil (Granada) y finalmente a Las Rozas, en la parte norte de Madrid. De esta manera, se cerraba el cIrculo de la vida de la familia de Fernando donde habIa empezado años atrás: en la capital de la Villa y Corte.

 

Mientras tanto, Dios habIa ido escribiendo derecho con renglones torcidos en la vida de Fernando. Y lo que parecían dificultades para llevar una vida más o menos estable se convirtieron en circunstancias providenciales que hicieron que Fernando terminara la carrera de Magisterio en Granada. Y durante las Prácticas del primer curso de Magisterio realizadas en las escuelas que regentaban por entonces Pepe Lombardo y Alfredo González, conoció a Eugenia Collado, quien ¡oh misterio insondable de la providencia!, desde entonces se convirtió en la joven de sus sueños, primero, y más tarde en su compañera inseparable para lo bueno y lo menos bueno hasta el dIa de hoy. Porque, una vez acabadas las oposiciones para cubrir vacantes en el Magisterio en la provincia de Granada y habiendo “sacado” una de las plazas, comenzó la andadura de la pareja, casados ya por algún amigo muy cercano a ambos, por distintas y distantes escuelas de la sierra granadina: Ácula, Dehesas Montes y Campotéjar fueron los escenarios que conocieron su dedicación a la enseñanza que fue mucho más allá que el mero cumplimiento de una obligación profesional digna. Y desde Campotéjar, siguiendo el instinto navero de la pareja de volver a “su tierra”, Fernando decide concursar a una plaza vacante de Maestro en Navas de San Juan. Y el cIrculo para Fernando, lejos ya del resto de su familia -don Félix y doña Julia, sus padres, y Alberto, Félix y Julia, sus hermanos- se cierra definitivamente en nuestro pue blo donde vive desde entonces en compañIa de Eugenia y felizmente jubilado.

 

Y en la buena tierra de Fernando germinó desde entonces la buena semilla plantada por sus padres y por don Francisco Barredo, el cariño y la compañIa de Eugenia -y con ella el de toda su familia: Luisa, Ana Josefa y Juan MarIa, Estrella y Miguel, Juan y Charo- y Fernando González, que no habIa nacido en Navas de San Juan se convirtió en navero de pro, comprometiéndose con aquello que nos identifica por encima de cualquier diferencia, la devoción a nuestra Patrona la Virgen de la Estrella, y volcándose en una tarea solidaria como fue la fundación y posterior presidencia de la Asamblea Local de la Cruz Roja. Ahora, la nueva Junta de Gobierno de la CofradIa acaba de ofrecer a Fernando González el mejor regalo que se le puede hacer a un navero: tener el honor y la dicha de ser el Pregonero de la RomerIa de la Virgen de la Estrella en este año de 2013.

 

Manolo Valenzuela

Navas de San Juan, Marzo 2013

 

(LEER PREGÓN)