1951

 

ANTIGUA Y REAL COFRADÍA DE MARIA SANTÍSIMA

NTRA. SRA. DE LA ESTRELLA

PATRONA DE NAVAS DE SAN JUAN (JAÉN).

año 1951

DON ESTEBAN RODRÍGUEZ NAVA

 

(Artículo aparecido en "Estrella Digital, nº 9)

Esteban Rodríguez Nava nació el 16 de junio de 1917 en Navas de San Juan, localidad natal de todos sus ancestros y a la que él profesó, durante toda su vida, un enorme cariño.

Al haber quedado huérfano desde niño, quedó al cuidado de sus tíos: Dª Mª josefa Rodríguez Morales y D.Juan González Belmonte, los cuales se preocuparon de su educación y le proporcionaron estudios.

Cursó el bachillerato en el colegio de Santo Tomás de Jaén, en regimen de internado.

Posteriormente se trasladó con sus tíos a Madrid para cursar estudios superiores, licenciándose en Filología Románica en la Facultad de Filosofía y letras de la Universidad Central (la posteriormente llamada Complutense), donde tuvo como compañeros y amigos a Julián Marías, Alonso Zamora Vicente, Francisco García Pavón, Emilio Lorenzo, Elena Catena..., todos ellos figuras relevantes de aquella mítica Facultad regida por el filósofo giennense Manuel García Morente.

Se dedicó a la enseñanza desde muy temprano, y la ejerció en diversos y renombrados Institutos de Enseñanza Media de Madrid: Lope de Vega, Beatriz Galindo, Pardo Bazán..., son algunos de ellos, jubilándose como jefe del Seminario de Lengua y literatura en el I.B. Los Castillos.

Asimismo también impartió docencia durante varios años en el Patronato Juan José Alonso, perteneciente a los laboratorios Alter, lugar donde dejó un grato recuerdo.

Fue el primer pregonero de nuestra Romería y su pregón -del año 1951- se halla publicado en el Programa de ese año, así como en el periódico Jaén de esa misma fecha.

Gran aficionado a la creación literaria, su acendrada fe religiosa,así como el cariño hacia su pueblo, le llevaron a ser uno de los primeros colaboradores de Stella, colaboración que mantuvo hasta los últimos años de su vida, la cual llegó a su término el 28 de noviembre de 1999, dejándonos a su familia-como en la famosa Elegía- "harto consuelo su memoria".

Activo colaborador de la Revista Stella desde su fundación, nos ha dejado plasmado en esta publicación, aparte de su superior altura intelectual, un acendrado amor a su Patrona y a su pueblo. Una veneración por sus raíces naveras, por su tierra andaluza. Esteban era la elegancia y la pulcritud, la humilde sabiduría. Siempre en sus labios el atinado consejo, como susurrado al oído, huyendo de la soberbia de la que podría presumir por su preparación y prestigio.

Como se ha dicho más arriba, nuestro paisano Esteban fue el primer pregonero de nuestra Romería. Como homenaje y agradecimiento a su persona, publicamos aquí, en Estrella Digital, aquel primer Pregón de la Romería de Nuestra Señora de la Estrella:

 

 

Pregón de las Fiestas de la Stma. Virgen de la Estrella

En Andalucía, la fe y el culto a María Santísima, se mantiene a través de los siglos con viva emoción religiosa.

Cada pueblo, en determinadas fechas del año, rinde homenaje y devoción a la Virgen María, que bajo distintas advocaciones, es amada por todos, y en las fiestas que se celebran en su honor, sobresale el sentimiento religioso unido a las costumbres populares. Siguiendo esta tradición Mariana, el simpático pueblo de Navas de San Juan, que resalta su blancura entre las lomas de sus verdes y plateados olivares en el condado de la provincia de Jaén, celebra desde tiempos remotos, durante los tres primeros días del mes de Mayo, sus fiestas y romerías en honor de la Virgen de la Estrella.

Esta devoción pura hacia su excelsa Patrona se ha venido transmitiendo de generación en generación, desde aquel día feliz y luminoso -eran los tiempos de la reconquista Cristiana por tierras andaluzas- en que a Juan, el humilde labriego, se le apareció la imagen bellísima de la Virgen diciéndole: 'Yo seré la estrella que os guíe en vuestra dicha '... y la Virgen desde entonces adoptó bajo su divina protección, a nuestro querido pueblo, que posee por naturaleza su gracia andaluza, su franqueza en el trato y su espíritu acogedor.

Porque Ella es la luz que ilumina la esperanza y el consuelo de todos. Y desde aquel instante se obró el milagro de liberar al pueblo del peligro árabe, dando pruebas en el transcurso de los tiempos, de grandes y milagrosos prodígíos.

Los hijos de Navas de San Juan, corresponden con su amor fervoroso hacia la Virgen de la Estrella, que se manifiesta de una manera especial y grandiosa en las típicas fiestas de Mayo, cuando el pueblo camina en romería hacia su Ermita para ofrecerle su homenaje emocionado.

Por el camino pardusco

entre sendas y veredas

los romeros van cantando

alegremente, a la Estrella.

Y a Ella acuden, gentes de todos los pueblos limítrofes, de Ubeda, de Arquillos, de Vilches. de Sabiote que se divisa desde la Ermita, recostado al pie de su castillo gris ... y es que la Virgen de la Estrella es amada en toda la comarca.

Ya la noche del treinta de Abril, vísperas de la fiesta, tiene un encanto especial. Se cantan los 'Mayos' ante la puerta de la Iglesia y durante toda la noche se siguen cantando por grupos de rondallas juveniles que recorren las calles del pueblo, deteniéndose, para dedicar el "Mayo" ante la reja de la moza enamorada. Y ésta los escucha gozosa, reviviendo un mundo de ilusiones.

¡Llegó el primero de Mayo! El pueblo entero está de fiesta. En sus calles se observa un ir y venir, un bullicio, una animación extraordinaria. Todos se engalanan. El sol, " tiende los rayos de su lumbre" para dar más brillo y color a este día. ¡Vamos a lo Estrella! ¡A la Estrella!, se oye decir a la gente con voz radiante de alegría. Y se destaca la belleza de las muchachas lindas, ataviadas con mil primores, orgullosas de ir a la grupa con el apuesto jinete. O aquellas otras, en las carrozas adornadas, sonrientes, bella estampa para el pincel de un artista. Y así va pasando el jubiloso desfile, que se hace interminable, en dirección a la Ermita, que se alza no lejos del pueblo, en el espacioso llano, cubierto de una alfombra verde, y en donde se alzan los álamos y árboles frondosos, rodeados de olivares en flor. En el pilar cae el chorro de agua cristalina, con ritmo de cantilena, y el campanillo de Ia torre de la Ermita, voltea y voltea, lanzando a los cuatro vientos su tin tin alegre, en esta deliciosa mañana de primavera, cuyo cielo se muestra de un azul claro y purísimo, .. y citando al poeta:

" El aire al huerto orea

y ofrece mil olores al sentido. "

El lugar no puede ser más encantador. La romería, al frente' las Autoridades y Cofradías, llegan a la Ermita que pronto se ve rebosante de una multitud de devotos.

Los ojos se recrean, admirando los preciosos estadales, amorosas ofrendas a la Virgen bordados por manos primorosas y que después de ser bendecidos, serán como el galardón y el símbolo amoroso, que ostentara orgulloso en su pecho el galán ilusionado, tras una pugna reñida y honrosa por adquirírlo.

Se celebra la solemne función religiosa, en honor de la Virgen, y por todas partes laten los pechos henchidos de emoción. El corazón rebosa de alegría, al escuchar de nuevo el coro de voces que resuena en las naves de la Ermita, cantando los "Mayos", coplas que brotan del alma, dirigidos a la Madre amantísima, que poseen una castiza raigambre popular, y acompañados de una música alegre, con aire de jota andaluza y de bolero mallorquín ...

Es tu rostro Virgen mía

una rosa limpia y pura

y tus ojos dos luceros

que nos miran con ternura.

El contento, las risas, la algazara reina por doquier, porque en esos días todos son felices, y hasta el sabroso yantar se comparte, al aire libre, y el "bon vino" se saborea con placer, no faltando los episodios humorísticos y chistosos. .

Por 'la tarde, la Virgen parece sonreir desde su trono de plata, mientras es paseada a hombros por sus feligreses en la explanada de la Ermita, entre vítores, rezos y aclamaciones que enternecen el alma.

Y la alegre fiesta continúa, hasta que el sol oculta sus rayos tras los montes de la sierra, hora en que se inicia el regreso al pueblo.

Por todo ello, estos días primeros de Mayo, son ínolvídables. 'y el que los haya vivido, alguna vez, jamás los podrá olvidar. Es preciso presenciar estas fiestas, que nos expresan una vez más y nos dan a conocer el alma y la esencia del pueblo andaluz, así como su gracia y donaire inmortal. '

Fiestas de Mayo! ¿Te acuerdas?

La Virgen resplandecía, cándida,

amorosa y bella.

Tú reías ... yo gozaba ...

en la' Ermita de la Estrella!

 

Navas de San Juan y Mayo de 1951

Esteban Rodríguez Nava

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PREGÓN

(LEER)